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                El Infierno con los Huasos


                Domingo, hora de almuerzo. Somos tres: dos adultos y una bebé. Tenemos hambre. Somos los peores clientes porque sabemos lo que queremos. Somos exigentes y queremos comer bien. El lugar se llama Rincón Chileno Restaurante. Se publicita como restorán cuya especialidad es la comida chilena, la tradicional, la del corazón. Es domingo y vamos todos con ganas de sabor a domingo en el hogar. Porque eso es la comida chilena para los chilenos. El sabor de la casa. En mi caso particular el domingo era el único día en que la familia se podía reunir en la mesa; así que siempre era un momento intenso y especial. No de mucha armonía, pero eso igual es parte de toda familia.
                Nos ubicamos en un salón estrecho atestado de gente; muchos niños. Es un restaurante familiar que parece sacado de la zona central, de Linares, Olmué o algún otro lugar así de siniestro y brutal… un lugar muy huaso con cuecas sonando en la radio. Una caricatura de lo chileno en Antofagasta. Y esto ya comienza a predisponer el ánimo porque todo lo que tiene olor a huaso me parece funesto. En las paredes hay muchas herraduras y escenas de rodeo para recalcar el mal gusto de la decoración. Nos sentamos, hay poco espacio para la silla de la bebé. La carta, como era de esperar, está basada principalmente en comida de la zona central. El único plato que se aventura un poco más al sur de Chile es el Pulmay que aquí resulta más como el primo triste, fome e impotente del curant
o real. Es un error que muchos de estos restoranes “tradicionales” cometen –no sé si apropósito -: vender comida tradicional de la zona central como comida típica chile; lo cual es un engaño porque la comida chilena no es privativa de los huasos, las cuecas y las ramadas. La comida chilena encierra un enigma de sabores que un restorán que se jacte de ello tendría que incluir en su carta al menos un sabor por zona de nuestra larga geografía. Sin embargo, en restorantes como el Rincón Chileno es imposible encontrar un plato con quiona o nalcas.
                Mi pareja, la Gata, va por un Pastel de Choclo, yo voy por el pastel de Jaivas y la babé tiene su propia comida preparada previamente por nosotros. Además pedimos una orden mixta de empanadas fritas. El local pone una pizca de pebre y dos mini sopaipillas frías. El precio de nada en la carta es barato. Imagino que al ser comida tradicional el precio se pone en la ejecución y por una empanada mediana Queso Camarón de 2500 pesos  o un caldillo de congrio de 13000 espero una ejecución perfecta. Una ejecución de 8,5 entre 10, mínimo. Una Fanta en lata de 2000 pesos tiene que ser muy rica y estar muy helada. No lo estaba.
                Luego del pedido vino la espera. El tiempo mínimo de espera que tuvimos fue de 45 minutos hacia arriba en un lugar de tamaño discreto y con poco personal. El mesero intentó hacer la estadía grata, pero todo se sumaba para que no fuese así. Además, cada cierto tiempo el volumen de las cuecas se le escapaba al dj y sonaba como estruendo de zafarrancho que alteraba a todo el mundo.

        MIX DE EMPANADAS FRITAS: Lo primero con las empandas es que nosotros en realidad queríamos empanadas de pino tradicionales. Empanadas de horno ¿Hay algo más chileno que eso? Y no tenían Empanadas de Pino en el Rincón Chileno Restaurante. Considerando que era domingo y que era hora de almuerzo; deberían tener. No, chicos, al cliente no le interesan las excusas sobre por qué no hay. Estamos aquí para comer y tenemos hambre, que no se les olvide cocineros. Así que vamos por la única opción que nos da el garzón: empanadas fritas. El mismo sujeto nos dice que es una tabla. No es así. Son cuatro empanadas medianas. Sin embrago, están bien hechas: sobre todo la de Queso Camarón. Textura suave y fundida de queso abundante; suficientes camarones, no abundantes. Evaluación del plato: 5,0 -salva-

PASTEL DE CHOCLO: servido en la tradicional cazuela de greda. Un plato pobre, falto de abundancia maternal. No es posible que un pastel de choclo tenga UNA aceituna y la MITAD de un huevo. Además, el pastel no estaba recién cocinado: estaba recalentado. Su exterior estaba quemado y su centro frío. También tenía un trozo huesudo de pechuga de pollo en su centro y se debía desmenuzar esa pechuga huesuda para comer el pastel. La evaluación: 3,5 –desabrido-.

          PASTEL DE JAIVA: Mi Pastel de Jaiva!!!!!! Su tamaño era ridículo. Parecía un postre. Puse una moneda de cien pesos a su lado para hacer la idea de su tamaño real. Es el Pastel de Jaiva más pequeño que he visto. El queso no se aprecia y la carne de Jaiva al ser descongelada la desmenuzaron tanto que se volvió una pasta, está muy salado y pastoso. Mucho pan. Me siento realmente decepcionado. Mi evaluación al plato: 2,0 –mal-

             
             Ni siquiera  nos dan ganas de pedir café después de comer. Servicio lento, platos muy por debajo de las expectativas y un valor exagerado. Si lo mejor de una comida tradicional chilena son los cuatro bocados de una empanada frita; para un almuerzo de más de 30.000, el Rincón Chileno Restaurante  no es un buen lugar para conocer la comida tradicional chilena.

              


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